¿Qué es un acuífero?
Podemos definir como Acuífero a capas subterráneas de roca o estratos geológicos que tienen porosidad y permeabilidad, la cual permite un flujo de aguas subterráneas.
Los
acuíferos pueden tener un tamaño variable, porque existe acuíferos de pocas hectáreas
a otros de miles de kilómetros cuadrados, así mismo hay de algunos metros de espesor
a cientos metros de espesor.
Cuando
las formaciones geológicas transmiten el agua de manera lenta y que esta es difícil
extraer en grandes cantidades, lleva en nombre de Acuitardo
Así mismo tenemos otros términos cuando existe formaciones geológicas
que en su interior contienen agua y no la transmite, por lo que esta agua no se
puede extraer, se las llaman Acuícludo; y Acuífugo cuando no contiene agua,
aunque en la realidad no existe en un sentido estricto los Acuífugos.
Clasificación de Acuiferos
Los
acuíferos se pueden clasificar:
A) En función de la presión hidrostática del agua contenida en ellos:
•
Acuíferos libres,
no confinados o freáticos:
Se
definen como aquéllos en los que el límite superior de la masa de agua forma
una superficie real que está en contacto con el aire de la zona no saturada y,
por lo tanto, a presión atmosférica. Cuando se perfora un pozo desde la
superficie del terreno, el agua aparece en el pozo cuando se corta o alcanza el
nivel freático (del griego phreatos = pozo), y se mantiene a esa
profundidad. La recarga de este tipo de acuíferos se realiza principalmente por
infiltración de la precipitación a través del suelo, o por infiltración de agua
de ríos o lagos.
• Acuíferos confinados, cautivos o a presión:
Son
aquéllos que en su límite superior o techo*, el agua está a una presión superior
a la atmosférica. Se comportan así los materiales permeables que están
cubiertos por una capa confinante mucho menos permeable (por ejemplo, una capa
arenosa bajo otra arcillosa).
Durante
la perforación de los pozos en acuíferos de este tipo, al atravesar el techo de
los mismos se observa un ascenso rápido del nivel del agua hasta estabilizarse
en una determinada posición. A este fenómeno se le solía llamar artesianismo,
aunque el vocablo va cayendo en desuso. El pozo será surgente cuando el nivel
piezométrico* esté situado a cota superior a la de la boca del pozo.
La
recarga de un acuífero confinado procede principalmente de la lluvia que se infiltra
directamente a través de la zona en la que aflora la formación acuífera, es
decir, donde el acuífero se comporta como libre, o bien donde se puede
considerar como semiconfinado y las condiciones sean favorables.
• Acuíferos semiconfinados o semicautivos:
Pueden
considerarse como un caso particular de los acuíferos cautivos, en los que el
muro*, el techo o ambos, no son totalmente impermeables sino que permiten la
circulación vertical del agua. Este paso vertical de agua puede hacerse desde o
hacia el acuitardo, e incluso variar con el tiempo, según sean los valores
relativos de los niveles piezométricos.
B)
En función del tipo de materiales que constituyen el acuífero:
• Depósitos no consolidados de materiales sueltos:
Son
formaciones geológicas constituidas por la acumulación de partículas transportadas
por la gravedad, viento o hielo; en ambiente lacustre o marino. Suelen ser
arenas y gravas de distinto origen geológico: fluvial, como los que forman los
materiales aluviales de los ríos o las terrazas de los mismos; deltaico, si se
trata de depósitos acumulados en la desembocadura de los ríos. Por lo general
son de edades geológicamente recientes. Debido a sus buenas condiciones, suministran
notables caudales si se explotan convenientemente; son los casos, entre otros,
del acuífero terciario detrítico de Madrid o de la zona de marismas del
acuífero Almonte-Marismas (Huelva y Sevilla), en el que se ubica el Parque
Nacional de Doñana.
• Rocas sedimentarias consolidadas:
Se
trata de sedimentos que se han consolidado debido a procesos de compactación o
diagénesis. Se pueden clasificar según su origen en: detrítico (conglomerados,
areniscas, arcillas), químico (calizas, dolomías, margas), y orgánico (carbones
e hidrocarburos naturales).
Las
más importantes son las calizas y dolomías. Varían mucho en densidad, porosidad
y permeabilidad, según haya sido el ambiente sedimentario existente en su
formación y el desarrollo posterior de zonas permeables producidas por disolución
del carbonato, sobre todo en las calizas. Hay que tener en cuenta que si estas
rocas no están karstificadas, son poco permeables.
En
España existen muchos acuíferos de este tipo, siendo algunos de los más conocidos
el acuífero del Campo de Montiel (donde se ubican las Lagunas de Ruidera), el
acuífero de La Mancha Occidental (donde se encuentran las Tablas de Daimiel), o
el acuífero carbonatado de la Sierra de Cazorla, al igual que gran parte de los
acuíferos del área Mediterránea Peninsular y de las Islas Baleares; todos ellos
formados por calizas karstificadas y dolomías. Las areniscas (arenas
consolidadas) y calcarenitas (areniscas de granos carbonáticos) suelen
constituir también importantes acuíferos, como es el caso de las calca renitas
que afloran en el entorno del pueblo sevillano de Carmona (Sevilla) o las
areniscas cretácicas conocidas como facies Utrillas. Las rocas sedimentarias
consolidadas contienen del orden del 75% de las aguas subterráneas
continentales españolas.
• Rocas ígneas y metamórficas:
Las
rocas ígneas se forman a partir del enfriamiento y consolidación de un magma.
Pueden
ser extrusivas (volcánicas) o intrusivas (plutónicas) según se consoliden en la
superficie o en el interior de la corteza terrestre respectivamente (vg:
granitos, gabros, etc.).
Las
rocas metamórficas son las que han experimentado profundas transformaciones
físicas y químicas, dando lugar a cambios en la propia estructura de la roca,
ajustándose a las nuevas condiciones de presión, temperatura y posibles aportes
químicos (vg: pizarras, esquistos, etc.). Las posibilidades de formar acuíferos
en estas rocas quedan reducidas a la zona alterada superficial o a las
fracturadas por fallas y diaclasas*, que permiten una apreciable circulación de
agua. Este tipo de acuíferos es frecuente en el NO de la Península Ibérica y en
el Sistema Central. Tienen notable importancia para abastecimiento a pequeños
núcleos de población y ámbito rural.
En
las rocas volcánicas, es difícil definir su comportamiento hidrogeológico
ya que pueden constituir o no importantes acuíferos; su comportamiento está entre
las rocas consolidadas porosas y las fracturadas. Los niveles de escorias, piroclastos
y grietas de retracción juegan un gran papel. Los factores principales que van
a condicionar el flujo del agua subterránea son la composición, edad y, sobre todo,
el grado de alteración. Estos acuíferos cubren prácticamente todo el territorio
de las Islas Canarias.